La observé mientras se ponía de pie a trompicones y salía corriendo, presuntamente en dirección a un baño.
¿Cómo había tardado tanto en darme cuenta de lo pésima actriz que era?
Suspiré, pasándome las manos por la cara con frustración. El tiempo apretaba, pero tendría que ser más cuidadoso si quería sacarle información. Tal vez esta noche, durante la cena, podría emborracharla. Quizás el vino le aflojara la lengua.
—¿Gideon?
Levanté la vista al escuchar la voz de la madre de Avery. Caminaba c