Ajusté mis facciones para recuperar lo que consideraba mi "rostro de Luna". Distante e imperturbable, o intentando serlo, mientras cruzaba el gran campo de minas social y lograba encallar, ilesa, en la orilla lejana.
Había bastantes personas agrupadas alrededor del bufet de refrigerios "los licántropos eran un grupo hambriento" y examiné las bandejas de bocadillos con un aprecio superficial por el arte de las exhibiciones. Mi estómago, sin embargo, estaba hecho un nudo y se oponía con vehemenci