—¿Avanzar? —entorné los ojos para mirar a lo largo de este pasillo, que estaba tan tenuemente iluminado como los de abajo. Supuse que la mayoría de los lobos eran bastante buenos para ver en la oscuridad, así que tal vez estaban tratando de ahorrar en costos de velas.
Di otro paso hacia adelante y las paredes nadaron desconcertantemente; descubrí que me estaba apoyando con bastante fuerza contra Reynaud, en un intento por no caerme.
—Yo, ah... parece que tengo un poco de problemas... —titubeé.