Punto de vista de Avery
—¿Oh, vino por los calendarios de entrega? —el conductor frente a mí estrujó su gorra entre las manos con aspecto avergonzado—. Mis disculpas, Luna, ya le he entregado esos informes al Alfa.
—¿Gideon vino por los calendarios personalmente? —pregunté, sorprendida.
—No, Luna —el lobo arrastró los pies—. Fue su compañera.
Apreté los dientes con irritación, pero no era culpa de este lobo. Le di las gracias y dejé que volviera a cargar en su camión los productos que habíam