Mundo de ficçãoIniciar sessãoMiro atentamente a Edmond, se nota que se esfuerza, pero, también sé que una cosa es saberlo y otra es hacerlo. Por ello, miro al hombre frente a mí quien ni siquiera desayuna por estar atento a cada cosa que hago.
— Antonella…— No vas a modificar de un momento a otro, ni siquiera yo espero eso, pero, al menos, si te pido que no me trates como una subordinada más. Soy tu esposa, Edmond, soy la luna de tu manada.>> Por lo qu






