Maitê Moreli
La señora Rosalie tenía una habilidad admirable para la jardinería. Yo estaba encantada con su dedicación y con el cuidado con el que tocaba cada planta. Intentaba enseñarme con paciencia y, aunque no tenía mucha práctica, me esforcé: ayudé a abonar las macetas, aun sabiendo que alcanzar su nivel de destreza llevaría tiempo.
—Poner cáscaras de huevo es muy importante, Maitê. Nutren la tierra con calcio y fortalecen las raíces —me enseñó Rosalie, con su voz calmada y maternal.
—Perf