Maitê Moreli
Hunter me observaba en silencio, esperando la misma respuesta que ya le había dado tantas veces. Su semblante, tenso y hermético, mezclaba desconfianza y cólera: las cejas arqueadas, la mandíbula rígida, la mirada inquisitiva que me atravesaba como si quisiera arrancarme la verdad por la fuerza. No sabía si repetía la pregunta para cazar alguna contradicción o simplemente para torturarme, reviviendo un episodio que yo prefería enterrar.
—Ya te he contado que estuve enamorada de Edw