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— Solo sigue conduciendo. — Le dije, volviendo a mirar atrás, viendo los dos coches que aún nos perseguían. — Voy a intentar derribarlos.

Máximus asintió en concordancia.

Me acerqué a la ventanilla y volví a apuntar hacia el enemigo de la izquierda, tratando de alcanzar el neumático. Y gracias a mi buena puntería, conseguí desestabilizar al conductor. El coche se deslizó por la carretera. Oí los fuertes ruidos de los neumáticos chillando en el asfalto junto a disparos mientras el conductor l
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