Narrado por Luisa
Una... Dos... Tres veces, golpeé el saco de boxeo con toda mi fuerza.
El sudor corría por mi frente mientras golpeaba el saco con todo lo que podía y sentía.
Hacer eso, de alguna forma, me liberaba un poco de toda mi rabia y frustración.
Rabia de mí misma. Rabia de él.
Rabia de mi prisión, de mi falta de libertad. De mí por siempre ceder, de él por siempre tenerme bajo constante obsesión.
Siempre atrapada como en cadenas, bajo constante amenaza de Dominic contra las personas