— ¡Ahora lo entiendo! —exclamó la enfermera a mi lado, de la nada, como si estuviera comprendiendo alguna mierda—. Usted es un poco tímida con esos asuntos de casados —constató en un tono que me recordaba al de un detective desvelando un gran misterio—. ¿Entonces es por eso que usted nunca ha hecho una aparición pública al lado de él?
Fruncí el ceño, ignorando la parte en que me había llamado "tímida", confundida por sus palabras.
¿Aparición pública? ¿Qué historia era esa?
— ¿Qué? —fue todo lo