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Cogí un pequeño portarretratos de la mesilla de mi antigua habitación.

Pasé mis dedos por el cristal. Era una foto de un recuerdo gracioso, del día en que papá me llevó a pescar, jurando que era un buen pescador que había pescado hasta un caimán. Pero al final, lo cómico de la situación fue que yo fui la única que logró pescar un pez decente.

Aún recordaba cómo insultaba al río.

— Por tu cara, parece que las cosas salieron mejor de lo que esperabas. — Máximus comentó al otro lado de la habitaci
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