-
Empujé a Luisa contra la pared tan pronto entramos en la habitación. Necesitaba saberlo todo. Quería tener la certeza de que no lo deseaba. No, nunca permitiría que Luisa tuviera pensamientos románticos por otro hombre además de mí. Ella es mía. Y no me importaba cuánto tiempo tardara en suceder — meses o tal vez años —, pero algún día tendría tanto su amor como su cuerpo. La tendría por entera.
— Ahora dime, mi ángel... Dime la verdad — enrollé un mechón de su cabello sedoso entre mi pulgar