La carta llegó un lunes por la mañana con el correo diplomático formal de la casa de la manada.
No por la entrega diaria habitual, sino por el canal prioritario, el sistema de mensajería con sello rojo que indicaba comunicación urgente entre manadas y que se saltaba la clasificación normal del correo para llegar directamente al escritorio de Atlas, sin importar la hora ni el estado de cualquier reunión que estuviera celebrando en ese momento.
Estaba revisando el informe trimestral de gastos de