Zoe mira el salón con una sonrisa de suficiencia, está repleto de personas que se son o se creen importantes y respiran con aires de una grandeza que difícilmente tienen, de reojo puede ver a Anabet…
Y a él.
Le aprieta la mano a Robert por los nervios de estar en el mismo espacio que el hombre que tanto mal le hizo y él le regresa el apretón para darle ánimo.
—Tranquila, ninguno puede hacerte daño.
—Lo sé, pero tengo más miedo de lo que yo les haré.
—No lo tengas… —los dos se miran cómplic