Cuando Daryl al fin abre los ojos con cierta dificultad, está en un hospital, su padre al ver que reacciona sale de la habitación para llamar al doctor, quien entra de inmediato para evaluarlo.
—¿Cómo se siente, señor Marchetti? —le pregunta este mientras revisa sus ojos con una linterna pequeña, pero no hay respuesta, de Daryl no sale ni una palabra. El médico insiste—. ¿Alguien le hizo daño?
¿Cómo se siente? Fatal. Su mente, su alma, su corazón y su cuerpo le queman, es un dolor intenso el