Es el último día que Zoe esperaba quedarse en casa, ya podrá volver a la empresa y eso la tiene de excelente ánimo, porque detesta estar allí. Aunque Daryl le había mandado parte del trabajo, no es lo mismo que estar en la empresa, porque si necesita algo, puede pedirlo enseguida.
Está sentada en la sala, al lado de la chimenea agarrando calorcito y con una taza de té con leche entre las manos, pensando miles de cosas, todas buenas. Una de ellas es la manera en que su matrimonio poco a poco es