A raíz de que pasaron cuatro días encerrada sin querer ver a nadie, Aarón tomó cartas en el asunto, la levantó en brazos de la cama, ella gritaba que la soltara.
—¡No me levantes de esta manera! ¿Qué haces?
—Me dispongo a bañar a mi mujer, no obstante, no es factible continuar de esta manera, ya que nuestra hija está en proceso de nacer.
—He perdido la capacidad de voluntad, no deseo realizar ningún tipo de acción.
—Entonces nosotros no somos nada para ti, tu hijo y tu hija que de un momento