Brenda pasó la tarde preparándose para la gala, aunque en el fondo deseaba estar haciendo cualquier otra cosa. El vestido rojo que había probado ahora caía sobre su cuerpo con una perfección que la hacía sentir como si fuera otra persona. Frente al espejo, por un momento, no se reconoció. ¿Quién era esa mujer con la mirada intensa, el cabello castaño cayendo en suaves ondas sobre los hombros y las joyas brillando en su cuello?
Era un reflejo completamente diferente de la Brenda que ella conocía