Patrick dio un paso al frente, el muy imbécil ese de Walter parecía que necesitaba mucho más escarmiento que unos simples celos, pero Nicole sintió su intención y lo detuvo, deslizando una mano hacia su pecho.
Cuando Patrick se contuvo, Nicole volvió a dirigirse a Walter.
— No me interesa tu dinero, por mí te lo puedes seguir gastando en los hoteluchos en los que te revuelcas con tu amante… O con las otras que tengas… — Resopló Nicole.
— ¡Oye! — Tabitha se quejó, zapateando como una niña. Ni