Minutos después, Ethan llegó al penthouse de Élise. El lugar estaba en silencio, una calma que contrastaba violentamente con la tormenta de ira que él traía por dentro.
Apenas cruzó a la sala, se quitó la chaqueta de un tirón y la tiró al sofá. Se sentía humillado, herido en lo más profundo de su eg