Capítulo 40
A Ethan no le quedó más remedio que confirmar lo que Beatrice ya había puesto sobre la mesa. Su tía tenía un ojo clínico, una capacidad aterradora para leer los gestos más sutiles.

—Efectivamente, tía —dijo Ethan, aclarándose la garganta y tratando de que su voz sonara natural—. Mi esposa está embar
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