Ethan estaba sentado con la espalda recta, los hombros tensos y la mirada clavada en la puerta de urgencias. Román permanecía a su lado, respetando el silencio de un hombre que parecía estar a punto de estallar.
Finalmente, el doctor apareció ajustándose la bata.
—Señor Harrison —llamó el médico.
Et