Chloe acababa de salir de la ducha, sintiendo el vapor aún en su piel. Se puso un pijama de seda color perla. Era una pieza delicada, con encaje en el escote y tirantes que apenas se sostenían.
Bajó las escaleras y se acomodó en uno de los recibidores. La luz era tenue, pintando sombras sobre sus cu