—Ethan... —jadeó, cerrando los ojos con fuerza y enredando los dedos en el cabello oscuro de su esposo—. Por favor...
Él soltó una risa ronca contra su piel, disfrutando del poder que tenía sobre ella. Se puso de pie lentamente, revelando la enorme erección que tensaba la tela de sus pantalones.
Sin