Cap. 42: ¡Perdí el control!
Renata sintió que su garganta se cerraba por un instante, pero se obligó a mantener la compostura.
—Porque he visto lo que usted y su familia son capaces de hacer —respondió, con un tono afilado como una navaja—. Y no voy a permitir que lo hagan conmigo.
Ángelo la miró fijamente, como si tratara de leer algo en sus ojos, algo que no podía descifrar.
—Está equivocada, señora Laurent —dijo después de un largo silencio, su tono más bajo pero cargado de emoción—. No soy el monstruo que cree.
Renata