Cap. 22: Jugando con fuego.
Ángelo ajustaba su elegante traje frente al espejo; su expresión reflejaba la frialdad que, con los años, había aprendido a adoptar como una coraza. Mientras enderezaba la solapa, Beatrice apareció en la puerta, observándolo con una mezcla de interés y suspicacia.
—¿A dónde vas, cariño? —preguntó en voz suave, acercándose con una leve sonrisa que intentaba suavizar el hielo en sus palabras.
Ángelo apenas la miró de reojo, manteniendo una expresión imperturbable.
—Asuntos de negocios —respondió