Cap. 118: La reina que regresó por el príncipe.
La luz tenue de la lámpara de noche iluminaba la habitación de Dante, proyectando sombras suaves sobre las paredes decoradas con dibujos y pósteres. El niño estaba acostado, con los ojos abiertos y la mirada fija en el techo. Ángelo estaba sentado en el borde de la cama, observándolo con una mezcla de ternura y determinación.
—¿No puedes dormir? —preguntó Ángelo en voz baja.
Dante negó con la cabeza, girándose hacia él.
—No tengo sueño. Estaba pensando… —hizo una pausa, como si dudara si debía