Finalmente, Karlene salió del hospital. Acompañada por Debora, Brown la llevó a una de las pequeñas casas de Keff cerca de la oficina de Abelard. No se trataba de un dormitorio colectivo, sino de una casa sencilla con muebles completos, un lugar que Keff solía usar para descansar cuando no volvía a su casa principal.
Situada un poco alejada de la carretera principal, la pequeña casa cautivó inmediatamente a Karlene. Su rostro no pudo ocultar la admiración al ver la construcción de madera noble