Al escuchar lo que dijo aquella mujer, Lily guardó silencio y esbozó una sonrisa encantadora. Aquella sonrisa tenía más poder persuasivo que cualquier palabra.
Tosiendo con cierta incomodidad, uno de los policías se dirigió a las jóvenes:
—Lily Fulton afirma que intentaron acosarla sexualmente y que, por eso, ella se defendió. ¿Es correcto lo que dice?
Sin levantar la cabeza, aquellas escorias respondieron al unísono:
—¡No! Ella fue quien nos sedujo primero.
Al oír eso, una de las mujeres