Celeste observó a los corredores en la pista y dijo con absoluta confianza:
—Voy a ganar.
Lily y las demás estaban aterradas de que Celeste pudiera lastimarse en la carrera, y también temían que Jason se burlara aún más de ella si perdía. Pero, al escuchar esa seguridad tan firme en su voz, algo en ellas cambió: se contagiaron de su confianza y de pronto creyeron que Celeste realmente podría ganar.
Era ilógico pensar que alguien que ni siquiera sabía conducir pudiera vencer a un corredo