Lo mismo ocurría cuando estudiaba artes marciales: maestros legendarios surgían para enseñarle y ponerla a prueba.
Y cuando se enfocaba en gestión empresarial, el espacio le proporcionaba empresas simuladas donde podía practicar decisiones reales.
Por eso, un mes de aprendizaje en aquel reino equivalía a más de un año de estudio en el mundo real.
Había dos razones: podía aprender sin descanso durante todo el día, y además contaba con la guía directa de figuras históricas excepcionales.
Bien