La enfermedad de Ryan resultó más grave de lo esperado, quedó postrado en cama tras nuestro encuentro, poniendo fin al espectáculo.
Entre tanto, los preparativos de la boda mía y de Alaric consumían todo nuestro tiempo.
Estaba revisando los detalles del evento cuando sonaron golpes en la puerta.
Era Saya, quien al verme se desplomó de rodillas, con el rostro empapado en lágrimas.
"¡Por favor, Princesa Selina, tiene que ir a ver a Ryan!", me rogó entre sollozos.
Me aparté para evitar tropezar con