"¡Si no fuera por ti y tu manada, Saya y yo podríamos haber vivido felices para siempre, y fuéramos admirados por todo el clan!"
Contuve una risa burlona. Me encantaría ver cómo planeaban vivir su vida perfecta rodeados de tanta admiración.
En un exclusivo club privado, un grupo de personas bebían discretamente, incluyéndome.
"El territorio del reino lobo en la frontera sureste tiene un potencial infinito", comentó un anciano de la Manada Garra Blanca mientras giraba su copa con mirada astuta.
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