Mundo ficciónIniciar sesiónWilliam
No se había levantado de la cama desde que llegó a su casa. Regina sabía que tenía problemas con Atina, pero tampoco quería preguntarle más de lo que él estaba dispuesto a compartir con ella.
Ya era de noche, y ni siquiera se había cambiado la ropa.
Regina tocó la puerta. “Cariño, ¿quieres comer algo?”
“No, gracias” respondió apenas.<







