El Maybach de Ethan Harlow se detuvo suavemente frente a las conocidas puertas de la villa de la familia Voss. La gran casa, que alguna vez fue el símbolo de su humillación diaria, ahora se sentía como una reliquia de otra vida. Había venido a recoger las últimas pertenencias suyas y de su madre: una ruptura final y silenciosa con este lugar. El presidente Reyes se había ofrecido a enviar personal, pero Ethan insistió en encargarse de ello personalmente. Ciertos ciclos debían cerrarse cara a ca