Capítulo 16. Completamente mía.
ALEXANDER
Estaba devorándola y ella sabia tan bien, tan jodidamente dulce y le encantaba mi lengua ahí, todo su cuerpo estaba tan excitado y preparado para mí.
Verla así tan rendida a la excitación, tan rendida a mis caricias era la puta perfección, lo más hermoso que había visto en mi vida y estoy casi seguro que también será lo más hermoso que veré en toda ella.
Isabella ya se estaba retorciendo necesitada y desesperada por su orgasmo, ya estaba tan cerca y yo se lo daría, así que envolví mis