Capítulo 11. Un juego peligroso.
ALEXANDER
Vi a Isabella a lo lejos, se veía diferente, pero igual de hermosa, resultándome tan atrayente como siempre. Todavía hipnotizado por lo hermosa que es, decidí caminar hasta ella para saludarla sin poder quitarle los ojos de encima.
— Hola preciosa. — La salude mientras la rodeaba con mi brazos y le deje un beso en la frente.
— Hola. — Saludó ella despues de hacer una pequeña mueca como si la hubiese lastimado que rápidamente enmascaro mientras se alejaba de mis brazos.
— ¿Estas bie