POV Agatha:
—¿Quién eres? —logré decir de nuevo, mi voz temblorosa, apenas un susurro. Mi mano se apretó sobre mi vientre, un instinto primario de proteger la vida que llevaba dentro—. ¿Qué quieres?
El pánico, frío y agudo, se aferró a mi garganta. No era un intruso al azar. Esto era… otra cosa. Algo dirigido. Los mensajes anónimos, las advertencias, los ataques… todo se unió en este momento aterrador.
Mi mente gritó: ¡Huye!
Cerré de golpe la pesada puerta de roble, forcejeando con el cerrojo,