Sin poder evitarlo, mi mente volvió al día en que le pedí a Hunter que investigara el pasado de Stella.
No encontramos nada.
En aquel momento lo dejé pasar, pero ahora, unido a todo lo ocurrido esa noche, aquel detalle volvió a pesar en mi cabeza.
Algo no encajaba.
Además, dormir parecía imposible.
Cada vez que cerraba los ojos, veía el rostro de Ella.
No el de la mujer que todos recordaban en los retratos, ni el de la Luna perfecta que la manada había amado.
Veía a mi Ella.
Herida. Dolida. Mirá