Cuando la cocina empezó a quedarse vacía y las demás fueron retirándose para pasar la noche, vi a Anya junto a una de las ventanas.
Su nombre también había aparecido entre las seleccionadas. Tal como esperaba después de todo el esfuerzo que había puesto en prepararla, había conseguido pasar a la siguiente ronda.
—¿Puedes creerlo? —dijo en cuanto me acerqué—. ¡Las dos pasamos! ¡No me lo puedo creer!
—Sobre eso... —empecé, buscando las palabras—. He decidido retirarme esta noche.
La sonrisa de Any