MÍA
—¿Adónde me llevas?
Pregunto a Basil cuando me saca del auto casi a rastras, detallo el enorme palacete que se presente ante mí, es hermoso, más que cualquiera que haya visto antes en fotos, más que cualquier fortaleza de los Sokolov o los Bennett.
—¿Qué es este sitio? —insisto en preguntar.
Basil no me dice nada, cuando entramos, me congelo al ver a Viktoria, su madre, bajando las enormes escaleras al lado de la persona que jamás pensé ver en Rusia.
—Ludo.
Observo la escena y me parece cas