MÍA
Lo amo.
En cuanto me doy cuenta del peso que tienen esas dos palabras que he dicho, el corazón se me sale del pecho, mi respiración se acelera, mi padre me mira furioso, ordenando a todos que se marchen, sé lo que acabo de decir, lo que acabo de hacer, la princesa italiana acaba de declarar su amor por el Boss ruso.
Todos se marchan, incluso Emma, quien ni siquiera se toma el tiempo para ver el estado en el que ha dejado a Basil, solo nos quedamos los tres.
—Mía, eres mi mundo entero