MÍA
No soy la única que se congela con aquellas palabras que brotan de la boca de un demonio llamado Basil, en especial porque lo único que puedo hacer es mirarlo con cierta sorpresa, pero él no me mira, toda su atención está sobre la rubia que no deja de comérselo de una manera asesina, con la mirada.
Hay un momento incómodo de silencio entre las tres personas delante de mí, que parece que van a iniciar una guerra en cualquier momento, solo hace falta que cualquiera comience con un solo movim