MÍA
Los hombres nos rodean de inmediato, al principio creo que nos van a atacar, pero cuando detallo en sus posiciones aunque no sepa nada de guerra, me doy cuenta de que es todo lo contrario, como si nos quisieran proteger de algo.
El eco de la voz del castaño de ojos verdes, lleno de tatuajes en los brazos, hace que espabile, intento removerme entre los brazos de Basil, pero su agarre es de acero y… no logro soltarme.
—Tenemos todo listo, ha llegado el momento —anuncia el mismo hombre.
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