MÍA
En cuanto digo su nombre, el aire colapsa en mis pulmones, no puedo creer que me encuentre en esta situación, Basil no me suelta, al contrario, ajusta más su agarre contra mi cintura, Alisa llega detrás de Lance, como siempre, y nos mira de hito en hito, esperando seguro una discusión.
—¿Se te ofrece algo, sobrino? —es Basil quien rompe el silencio.
Noto como tensa la mandíbula mi ex.
—Sí, quiero saber cómo es que ahora todos los proyectos han quedado a cargo de… —me mira con rabia, como