—¿Acaso ya has borrado mi número de celular? ¡Lo que me faltaba!
Termino de salir de mi ensimismamiento y me pongo de pie.
—Lance…
—¡En dónde estás!
Cierro los ojos.
—Lance, no tengo tiempo para lidiar con tus problemas y falsas acusaciones, te pedí un tiempo —me abrazo a mí misma cuando siento un escalofrío recorrer mi espina dorsal.
—¡Me niego! Si lo que quieres es meterte en la cama de mi tío…
—Adiós, Lance —cuelgo y bloqueo su número.
La boca se me seca, por lo que decido bajar por