CAPÍTULO 11: A Roma, Italia.
—Tienes 24 años, ya no eres un crío Lance, pero me parece que no has entendido cuál es tu lugar en esta empresa.
—Mi abuelo…
—Mi padre me ha dado la presidencia, tuvo la oportunidad de dártela en todos estos años y si no lo hizo es por algo —lo interrumpo poniéndome de pie, rodeando el escritorio hasta llegar delante de él—. No tienes la facultad ni el poder de despedir a nadie de esta empresa.
—¿Qué?
—Lo que oíste —refuto.
Lance se pone de pie dispuesto a enfrentarme.
—¿Por qué me dices todo e