MÍA
Entro a la habitación y enseguida Basil no tarda en hacer lo mismo.
—Mía.
—Es hermoso el vestido —trato de no sonar demasiado irónica.
—Es para que lo uses esta noche —argumenta colocándose a mis espaldas—. Quiero que lo uses.
—¿A dónde me llevarás? —me aparto y me doy la vuelta para enfrentarlo—. Tu Voyeviki mencionó un sitio llamado Diamant
Basil se me queda viendo por un par de segundos, unos que parecen toda una eternidad.
—Pareces molesta.
Sí, lo estoy, celosa, molesta, dolida,