MÍA
El dolor que siento en el pecho, no me deja respirar, camino a prisa, no le presto atención a las palabras que dice Akin a mis espaldas, llego hasta el ascensor, entro y al ver que los Voyevikis comienzan a correr hacia mi dirección, presionó como loca el botón para que las puertas se cierren.
—¡Mía!
Me congelo, levanto la mirada y me encuentro con Basil, quien camina a prisa en mi dirección, mientras sus hombres se abren paso. Las puertas se cierran, alcanzando a escuchar una última maldi