—Su señoria, ¡En persona se presenta el General Vogel y acompañante para ver al comandante!
—¡Desislava Maiquez, a su servicio, mi señor!
El Rey Benito levantó la vista con una sonrisa.
—Por fin habéis llegado.
—Hemos tardado debido a las heladas en el trecho. Rogamos que el comandante nos perdone la demora. —dijo Theobald con respeto.
—No ha sido culpa vuestra, sino de la naturaleza que se ha ensañado con el frio de este tiempo. —respondió el Rey Benito.
Mirando de reojo a Isabella. Al ver que